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El embajador de Hungría reúne a KUBANIKUM en su residencia de La Habana

Hungría Hoy recibió de los asistentes testimonios e información sobre el encuentro convocado por el embajador de Hungría en Cuba, Balázs Heincz, quien invitó a los integrantes de KUBANIKUM a reunirse el 24 de octubre en su residencia de La Habana. KUBANIKUM, fundada a finales de enero de este año, agrupa a antiguos estudiantes cubanos que cursaron estudios en Hungría.

De acuerdo con la información recibida, la convocatoria estuvo vinculada al 70.º aniversario de la Revolución húngara de 1956. Tras la recepción oficial celebrada la víspera, Balázs Heincz quiso reservar un encuentro distinto, más cercano y personal, para una comunidad que continúa profundamente ligada a Hungría.

Según relataron los asistentes, la hospitalidad fue excelente. El embajador y el personal de la Embajada prepararon una acogida en la que no faltaron el gulyás, las palacsintas, los vinos húngaros, tanto blancos como tintos, y la pálinka. Balázs Heincz compartió además con sus invitados un brindis con pálinka, uno de los momentos más simbólicos de la tarde y del cual se tomó la única fotografía grupal.

Integrantes de KUBANIKUM brindan con pálinka de ciruela en la residencia del embajador
Brindis colectivo con pálinka de ciruela durante el encuentro de KUBANIKUM. Foto: cortesía de la Embajada de Hungría en La Habana.

KUBANIKUM —«Aulas húngaras, raíces cubanas»— reúne a cubanos de distintas generaciones que estudiaron en Hungría. Para muchos, aquel país representa una parte fundamental de sus vidas: allí aprendieron otro idioma, conocieron una cultura diferente, formaron familias y construyeron amistades que han sobrevivido al paso de las décadas.

Una invitación personal y una hospitalidad muy húngara

Un día antes, la residencia diplomática había acogido la recepción oficial por el aniversario de la Revolución de 1956, con la asistencia de más de 200 personas, entre funcionarios cubanos, integrantes del cuerpo diplomático y otras personalidades.

Según explicaron los asistentes, pese al esfuerzo de aquella gran celebración, Balázs Heincz tomó la iniciativa de convocar al día siguiente a KUBANIKUM. La reunión no fue, por tanto, una actividad organizada por el grupo en un local rentado, sino una invitación expresa del embajador a su residencia.

En un mensaje dirigido a los integrantes de KUBANIKUM, Balázs Heincz afirmó: «Para mí fue un verdadero honor y una enorme alegría recibirlos en nuestra residencia y compartir una tarde tan especial, llena de recuerdos, emociones y, sobre todo, de ese cariño sincero por Hungría que han sabido conservar a lo largo de tantos años».

«Verlos reencontrarse después de tantos años, compartir sus historias y recordar con tanto afecto sus experiencias en Hungría fue algo verdaderamente conmovedor. Para mí, estos vínculos humanos representan uno de los aspectos más valiosos y duraderos de las relaciones entre nuestros dos países».

Balázs Heincz, embajador de Hungría en Cuba
El embajador Balázs Heincz habla ante los integrantes de KUBANIKUM en su residencia
El embajador Balázs Heincz se dirige a los integrantes de KUBANIKUM durante el encuentro en su residencia. Foto: cortesía de la Embajada de Hungría en La Habana.

El embajador afirmó que le encantaría seguir construyendo, junto a los antiguos estudiantes, nuevas oportunidades para reunirse y mantener vivos estos lazos de amistad. Y agregó:

«Confío plenamente en que este haya sido el primero, pero de ninguna manera el último de nuestros encuentros», dijo el embajador. Añadió que los integrantes de KUBANIKUM pueden contar con él y con su «plena disposición» para apoyarlos y colaborar en todo lo que esté a su alcance. Cerró agradeciéndoles que continúen llevando «un pedacito de Hungría en sus corazones».


A lo largo de los años, distintos embajadores de Hungría han invitado a los antiguos estudiantes a diversas conmemoraciones. Sin embargo, con el paso del tiempo las listas de contacto quedaron obsoletas, muchos abandonaron Cuba, cambiaron de domicilio o conservaron números telefónicos que dejaron de estar vigentes. El lanzamiento de KUBANIKUM, cuyo encuentro fundacional contó a finales de enero con la asistencia y el apoyo de Balázs Heincz, abrió la posibilidad de mantener unido al grupo y de contar con un interlocutor sólido ante la Embajada de Hungría. Desde entonces, el embajador ha procurado mantener vivo ese espíritu de cercanía mediante invitaciones del grupo a diferentes actividades.

Cientos de cubanos estudiaron en Hungría

Desde finales de la década de 1960 hasta finales de la de 1980, cientos de jóvenes cubanos viajaron a Hungría para cursar estudios universitarios, técnicos y de especialización.

Aquellos programas fueron posibles gracias a los acuerdos de cooperación educativa establecidos entre Cuba y la entonces República Popular de Hungría, dos Estados socialistas gobernados por partidos comunistas y vinculados política y económicamente al bloque encabezado por la Unión Soviética.

Para muchos de aquellos jóvenes, que en algunos casos apenas habían cumplido 18 o 19 años, el viaje representó su primera salida de Cuba y el comienzo de una experiencia que marcaría definitivamente sus vidas.

Antes de iniciar sus carreras tuvieron que aprender húngaro, un idioma completamente desconocido y muy difícil para la mayoría. Después se incorporaron a universidades, institutos superiores y centros especializados en diferentes ciudades del país.

Los testimonios recibidos por Hungría Hoy muestran que, después de tantos años, los antiguos estudiantes continúan sintiendo un cariño profundo por Hungría, sus ciudades, universidades, costumbres y cultura.

Aquellas experiencias no se limitaron a la formación académica. La estancia en Hungría dio origen a amistades que han conseguido mantenerse a pesar del tiempo, la distancia y los diferentes caminos recorridos por cada persona.

Para ellos, Hungría no fue solamente el país donde cursaron una carrera. Fue también el escenario de una etapa decisiva de sus vidas: un lugar donde crecieron, aprendieron, soñaron y construyeron relaciones que todavía los acompañan.

Un poeta y una memoria construida con palabras

Según los asistentes, la reunión tuvo también espacio para la poesía y las emociones. Gabriel, poeta y escritor conocido cariñosamente como Pilón, quien viajó desde la localidad granmense de la que tomó su apodo, compartió unos versos preparados especialmente para la ocasión.

Con humor y sensibilidad, evocó recuerdos comunes y consiguió arrancar sonrisas y emociones entre los asistentes.

Gabriel Pilón lee los versos escritos para el encuentro de KUBANIKUM
Gabriel «Pilón» lee la poesía que preparó especialmente para el encuentro. Foto: cortesía de la Embajada de Hungría en La Habana.

Los versos de Gabriel «Pilón»

De la composición preparada por Gabriel para la ocasión, algunos versos resumieron el espíritu de la jornada y la dimensión internacional que ha adquirido la comunidad:

«Hoy, por las buenas acciones
y en un esfuerzo común,
el tren de KUBANIKUM
llegó a todos los rincones».

El poeta evocó también a quienes ya no están y expresó el deseo de que el grupo continúe creciendo:

«Por la amistad y la alegría,
el tren seguirá rodando
para que siga montando
todo el que estudió en Hungría».

Su intervención concluyó con una definición sencilla de la identidad compartida por el grupo:

«KUBANIKUM se formó
con diferentes matices
y es de cubanas raíces
como así se le nombró.
Tanto ustedes como yo
bendecimos aquel día
en que Dios nos uniría
en tan hermoso lugar.
Por eso vale exclamar:
¡Viva Cuba y viva Hungría!».

Los kubanikums participaron en una iniciativa que mostró cuánto puede contener una sola palabra: cada uno recibió un papel y la invitación de escribir una palabra o una frase que expresara qué significaba Hungría en su memoria.

En aquellos pequeños mensajes aparecieron sentimientos, nombres, ciudades, experiencias universitarias y recuerdos personales.

Pilón se llevó después todos los textos, posiblemente con la intención de convertirlos en un poema, un relato o alguna nueva sorpresa. De esa manera, el encuentro podría tener una continuación literaria construida con las voces y vivencias de sus propios protagonistas.

Mensajes manuscritos con recuerdos de los antiguos estudiantes cubanos en Hungría
Palabras, lugares y sabores que los participantes asociaron con sus años de estudio en Hungría. Foto: cortesía de la Embajada de Hungría en La Habana.

Participantes llegados desde distintos lugares de Cuba

El encuentro reunió a antiguos estudiantes procedentes de diferentes puntos del país. La mayoría eran de La Habana, pero algunos viajaron desde Holguín, Santiago de Cuba, Las Tunas, Granma, Santa Clara y Matanzas.

Su presencia tuvo un valor especial debido a las dificultades actuales para desplazarse dentro de Cuba. Recorrer largas distancias, encontrar transporte y organizar un viaje de estas características exigió un esfuerzo considerable.

Las voces de los asistentes

Sergio Acosta, uno de los coordinadores de KUBANIKUM y graduado en Finanzas (pénzügy szak) en 1987 en la entonces Universidad de Economía Marx Károly (MKKE), actual Universidad Corvinus de Budapest, explicó:

«Uno de los objetivos que me impulsó a crear KUBANIKUM fue construir una identidad común nacida de nuestro amor por Hungría. Desde su fundación, que contó con el apoyo del embajador Balázs Heincz, ha quedado demostrado que Hungría no nos olvida y nos sigue teniendo presentes».

Dulce María Torres, quien viajó desde Santiago de Cuba y se graduó en 1984 en la Universidad Janus Pannonius de Pécs, en la especialidad de Economía de Mercado (áruforgalmi szak), expresó:

«Todavía estoy muy emocionada. Desde que terminé mis estudios, siempre he considerado a Hungría mi segunda patria. Gracias a quienes hicieron posible este encuentro inolvidable; espero que podamos volver a reunirnos».

Alejandro Capote, quien cursó estudios de Ingeniería Química entre 1971 y 1973 en la Universidad Técnica de Budapest (BME), señaló:

«Fue un extraordinario encuentro entre dos patrias queridas. Agradezco al embajador Balázs Heincz su apoyo a quienes, durante una etapa de nuestras vidas, fuimos acogidos por Hungría».

Acel Leyva, quien viajó desde Puerto Padre, Las Tunas, y se graduó en 1989 en Mecanización Agrícola (mezőgazdasági gépészmérnök) en la antigua Universidad de Ciencias Agrícolas de Gödöllő (GATE), recordó:

«Fue un momento muy especial. Compartimos como en familia con el personal de la Embajada y pude reencontrarme con amigos a quienes no veía desde hacía casi cuarenta años. Fue una tarde inolvidable».

«Aulas húngaras, raíces cubanas»

Más que una organización formal, KUBANIKUM se ha convertido en un espacio para reencontrarse, compartir recuerdos y mantener viva una experiencia que marcó profundamente a quienes tuvieron la oportunidad de estudiar y vivir en Hungría. Su grupo privado en Facebook cuenta ya con alrededor de cien miembros.

Los testimonios sobre el encuentro en la residencia del embajador muestran que aquellas historias no pertenecen únicamente al pasado. Continúan presentes en los afectos, las amistades, las palabras aprendidas en húngaro y la memoria de ciudades, universidades y lugares que formaron parte de la juventud de muchos participantes.

Han pasado los años, los antiguos estudiantes han seguido caminos diferentes y hoy viven en lugares muy distantes. Sin embargo, todos conservan algo en común: ese pedacito de Hungría que cada uno lleva consigo y que vuelve a cobrar vida cada vez que se encuentran.

El encuentro, en imágenes

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2 comentarios en «El embajador de Hungría reúne a KUBANIKUM en su residencia de La Habana»

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