Después de años de denuncias, investigaciones periodísticas y dudas sobre el destino de centenares de miles de millones de forintos, el escándalo de las fundaciones del Banco Nacional de Hungría parece entrar finalmente en una nueva etapa. Este martes hubo registros y confiscaciones en círculos vinculados con la antigua dirección del MNB. Al mismo tiempo, su expresidente György Matolcsy fue interrogado como sospechoso en otro procedimiento diferente relacionado con su etapa al frente del banco central.
El nombre de György Matolcsy, gobernador del Magyar Nemzeti Bank entre 2013 y 2025 y una de las figuras económicas más influyentes durante los gobiernos de Viktor Orbán, volvió este 22 de septiembre al centro de la actualidad húngara.
La Fiscalía Central de Investigación confirmó que realizó registros y confiscaciones dentro del procedimiento abierto por presunta administración desleal que habría provocado pérdidas patrimoniales especialmente importantes en relación con el Banco Nacional de Hungría.
Según informaciones de la prensa húngara, las actuaciones se produjeron en círculos vinculados al entorno del antiguo gobernador. La Fiscalía señaló que en este procedimiento concreto sobre las fundaciones todavía no se había interrogado a ninguna persona como sospechosa.
Dos investigaciones que no deben confundirse
La jornada de este martes produjo noticias relacionadas con dos investigaciones diferentes sobre la etapa de Matolcsy al frente del MNB.
La primera es el gran expediente sobre las fundaciones del banco central y las inversiones realizadas posteriormente mediante una complicada red de sociedades y fondos. Es dentro de esta causa donde se efectuaron ahora los registros y confiscaciones.
Pero Matolcsy fue también interrogado este martes como sospechoso en otro procedimiento, relacionado con las presuntas presiones ejercidas sobre Erste Bank.
El antiguo gobernador del banco central András Simor había denunciado que responsables del MNB intentaron presionar al banco para conseguir que fuera apartado del consejo de supervisión del Erste Group.
La Policía Nacional confirmó que siete personas fueron interrogadas como sospechosas por presunto abuso de autoridad, entre ellas György Matolcsy.
Matolcsy ha rechazado haber dado instrucciones para ejercer ese tipo de presión.
La condición de sospechoso, naturalmente, no implica culpabilidad. Cualquier responsabilidad penal deberá ser establecida por los tribunales.

Cientos de millones de euros en juego
El escándalo de las fundaciones del Banco Nacional comenzó hace más de una década.
En 2014, el MNB destinó inicialmente alrededor de 266.000 millones de forintos, aproximadamente 735 millones de euros al cambio actual, a seis fundaciones creadas durante la presidencia de Matolcsy.
Con el paso de los años, esas estructuras fueron reorganizadas y alrededor de ellas apareció una compleja red de sociedades y fondos de inversión.
Si se contabilizan otras aportaciones públicas que posteriormente fueron incorporándose a esa estructura, diferentes análisis han situado en torno a 400.000 millones de forintos, unos 1.100 millones de euros, el volumen de recursos públicos que llegó a estar relacionado con el sistema de fundaciones y sus inversiones.
Eso no significa que toda esa cantidad haya desaparecido.
Precisamente una de las principales tareas de los investigadores consiste en determinar qué patrimonio continúa existiendo, cuánto vale realmente, qué inversiones sufrieron pérdidas y si determinadas decisiones pudieron causar un perjuicio ilícito al patrimonio público.
El dinero procedía del Banco Nacional y durante años se produjo además una intensa batalla política y jurídica sobre su carácter público.
Uno de los episodios más recordados surgió cuando desde el entonces oficialismo se defendió la tesis de que, una vez transferido a las fundaciones, aquel dinero había “perdido su carácter de dinero público”.
El Tribunal Constitucional rechazó posteriormente esa interpretación.
Colocar los fondos del Banco Nacional en una fundación no podía convertir automáticamente recursos públicos en patrimonio situado fuera del escrutinio público.
¿El “robo del siglo” húngaro?
Cuando la dimensión de las pérdidas potenciales comenzó a conocerse con mayor claridad, el lenguaje empleado en Hungría se volvió mucho más fuerte.
El portal económico G7 llegó a describir el escándalo como el posible “robo más despilfarrador del NER”.
El término NER, abreviatura de Nemzeti Együttműködés Rendszere —Sistema de Cooperación Nacional—, se utiliza habitualmente en Hungría para referirse al sistema político, institucional y económico construido alrededor de los gobiernos de Viktor Orbán desde 2010.
Para un lector internacional, la dimensión del caso explica por qué puede entenderse también como una especie de “robo del siglo” húngaro.
Pero la precisión es importante.
La palabra “robo” pertenece aquí al lenguaje periodístico y político utilizado para describir la magnitud del escándalo. No existe todavía una sentencia judicial que haya establecido que se produjo un robo ni quién sería penalmente responsable.
Lo que sí está documentado es que la Oficina Estatal de Auditoría detectó graves deficiencias en la gestión de varios cientos de miles de millones de forintos pertenecientes a las fundaciones del banco central.
Según cálculos publicados a partir de esos informes, las pérdidas potenciales del patrimonio público podían situarse alrededor de 200.000 millones de forintos, aproximadamente 553 millones de euros.
Fue precisamente a raíz de las conclusiones de la Auditoría que la Policía Nacional abrió formalmente una investigación el 10 de febrero de 2025.

Un escándalo enorme que avanzó muy lentamente
Quizás uno de los aspectos más difíciles de explicar del caso sea precisamente el tiempo transcurrido.
Las dudas sobre las fundaciones del Banco Nacional no aparecieron en 2025. Durante años hubo investigaciones periodísticas, controversias jurídicas y denuncias relacionadas con el manejo del patrimonio colocado en esas entidades.
Sin embargo, durante buena parte de la etapa en que Viktor Orbán estuvo al frente del gobierno, la magnitud del escándalo contrastó con la escasez de consecuencias penales visibles.
No sería exacto afirmar que no ocurrió absolutamente nada.
Hubo investigaciones periodísticas, actuaciones de organismos de control, decisiones judiciales y finalmente una investigación penal. Pero durante años hubo muchas más preguntas que respuestas.
Incluso después de que la investigación policial comenzara formalmente en febrero de 2025, el procedimiento avanzó lentamente. Dentro del gran expediente sobre las fundaciones no se produjeron durante aproximadamente un año interrogatorios de sospechosos.
La enorme complejidad financiera del caso ayuda a explicar parte de esa lentitud. Los investigadores deben reconstruir años de operaciones, movimientos societarios, inversiones internacionales y valoraciones de activos.
Pero también resulta difícil ignorar la diferencia entre la dimensión del escándalo y el escaso avance judicial visible durante buena parte de ese período.
Finalmente, algo empieza a moverse
Por eso los acontecimientos de este 22 de septiembre adquieren una importancia especial.
Después de años de preguntas, informes y sospechas, el procedimiento comienza a traducirse en registros, confiscaciones y actuaciones directas en círculos relacionados con quienes dirigieron el Banco Nacional durante aquella etapa.
Eso no demuestra que se hayan cometido los delitos investigados. Pero sí indica que el expediente ha entrado en una fase diferente.
La investigación, inicialmente en manos de la Policía Nacional, pasó posteriormente a la Fiscalía Central de Investigación. Ahora las actuaciones parecen avanzar desde el análisis de miles de documentos hacia la búsqueda de posibles responsabilidades individuales.
Después de tantos años, algo finalmente empieza a moverse.
30.000 páginas para reconstruir lo ocurrido
La actual dirección del Banco Nacional está colaborando también con las investigaciones.
El gobernador Mihály Varga anunció el pasado 17 de septiembre que el MNB había entregado aproximadamente 30.000 páginas de documentación a la comisión parlamentaria encargada de investigar lo sucedido durante los años anteriores.
La cifra permite hacerse una idea de la dimensión del trabajo pendiente. No se trata simplemente de determinar dónde terminó una determinada cantidad de dinero.
Los investigadores tendrán que reconstruir una arquitectura financiera desarrollada durante años, establecer quién tomó cada decisión, qué valor tenían realmente las inversiones y si determinadas operaciones causaron un perjuicio ilícito al patrimonio público.

Matolcsy vuelve al centro de todas las miradas
El hecho de que las actuaciones de este martes se produzcan en círculos relacionados con Matolcsy devuelve inevitablemente la atención hacia el hombre que dirigió durante doce años el Banco Nacional.
Matolcsy había declarado anteriormente que estaba dispuesto a afrontar cualquier investigación relacionada con su gestión. Ahora su situación adquiere una dimensión adicional.
Aunque en la causa de las fundaciones todavía no figura como sospechoso, este mismo martes fue interrogado como tal en el procedimiento diferente relacionado con Erste Bank.
Los dos casos son jurídicamente independientes. Pero resulta difícil ignorar que ambos afectan al mismo período y a la misma institución.
Una prueba para las instituciones húngaras
El caso de las fundaciones del MNB se ha convertido así en mucho más que una investigación financiera.
Durante años simbolizó las dudas sobre la frontera entre dinero público, fundaciones, empresas privadas y círculos próximos al poder. También puso a prueba los mecanismos de transparencia del Estado húngaro.
Ahora comienza una prueba diferente. La cuestión ya no es solamente conocer qué ocurrió con centenares de miles de millones de forintos, sino comprobar si las instituciones son capaces de establecer responsabilidades individuales cuando existan pruebas suficientes.
Después de tantos años, ese es el verdadero significado de los registros y confiscaciones realizados este martes.
El contexto también comienza a cambiar
El caso del MNB no se desarrolla completamente aislado. En las últimas semanas comenzaron a acelerarse diferentes investigaciones relacionadas con patrimonio público y posibles irregularidades cometidas durante los años anteriores.
A ello se suma la creación de la nueva Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos, NVVH, presidida por Anna Róza Unger.
La institución está concebida para investigar y facilitar la recuperación de patrimonio público en casos relacionados, entre otros delitos, con corrupción, fraude, soborno y blanqueo de dinero.
La nueva oficina ha anunciado que el 28 de septiembre dará a conocer los primeros cuatro expedientes que pretende asumir de otras autoridades. Todavía no se sabe si el caso del Banco Nacional estará entre ellos.
Pero su entrada en funcionamiento forma parte de un escenario institucional claramente diferente. Después de años en que muchos de los grandes escándalos de dinero público parecían avanzar con extrema lentitud, varios expedientes comienzan finalmente a moverse.
Y entre todos ellos, pocos tienen la dimensión económica y simbólica del Banco Nacional.
Después de más de una década de controversias, el caso alguna vez descrito como el posible “robo más despilfarrador” de la era del NER entra ahora en una fase que podría permitir responder finalmente a la pregunta que lleva años pendiente: qué ocurrió con ese enorme patrimonio público y quién, si alguien, deberá responder por ello.
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