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Budapest se lanzó cuesta abajo: los carros más disparatados volvieron al Tabán

Una bañera, un yunque, una escoba Nimbus 2000, un puesto de comida, un Fórmula 1 construido con un kayak y toda clase de artefactos imposibles se lanzaron este domingo por las pendientes del Tabán. No tenían motor. Tampoco hacía falta. En el Red Bull Ládaderbi la gravedad, la imaginación y una buena dosis de valentía hicieron el resto.

Budapest volvió a vivir este 20 de septiembre una de esas jornadas en las que resulta difícil explicar dónde termina una competición deportiva y dónde comienza el espectáculo.

Un total de 45 equipos llevaron hasta el histórico Tabán, entre la colina del Castillo y la colina Gellért, vehículos construidos por ellos mismos para recorrer cuesta abajo una pista de 330 metros, con unos 40 metros de desnivel, sin ninguna otra propulsión que la gravedad.

Y alrededor de ellos apareció una multitud. Durante la jornada pasaron por el lugar unas 35.000 personas, la mayor asistencia registrada hasta ahora en una edición húngara del Ládaderbi. En algunos momentos llegaron a coincidir alrededor de 12.000 espectadores junto al recorrido.

45 equipos y ni un solo motor

Público junto a la pista del Red Bull Ládaderbi 2026 en el Tabán de Budapest
Miles de personas siguieron los descensos del Red Bull Ládaderbi en el Tabán. Unas 35.000 personas pasaron por el evento durante la jornada. Foto: Red Bull / Bertalan Ádám.

Las reglas parecen sencillas hasta que uno intenta construir uno de estos artefactos.

Los vehículos no pueden llevar motor, deben contar con dirección y frenos y están sometidos a límites de peso y dimensiones. Pero cumplir las reglas es apenas el principio.

Después queda lo más complicado. Se trata de conseguir que el invento avance, tome las curvas y, de ser posible, llegue entero hasta abajo.

Porque en el Ládaderbi no gana necesariamente quien llegue primero.

Aquí también puntúa hacer reír

El tiempo conseguido durante el descenso cuenta, pero el jurado también valora el diseño del vehículo, la creatividad y la pequeña actuación que cada equipo presenta antes de lanzarse cuesta abajo.

Eso explica por qué durante varias horas el Tabán se pareció más a un carnaval sobre ruedas que a una competición automovilística.

El jurado estuvo integrado por el legendario piloto acrobático húngaro Péter Besenyei, el cantante ByeAlex, el músico Marci Mehringer, la humorista Eszter Ráskó y los conocidos presentadores Feri Rákóczi y Balázs Sebestyén.

Antes de la carrera recorrieron el paddock examinando las máquinas. Besenyei, como era de esperar, prestaba especial atención a los aspectos técnicos. Otros miembros del jurado parecían sentirse más atraídos por la creatividad, el espectáculo y, probablemente, por la capacidad de algunos vehículos para mantenerse unidos durante más de unos segundos.

De un yunque a la Nimbus 2000

Y creatividad no faltó.

Por la pendiente aparecieron un yunque sobre ruedas, una bañera de carreras, una escoba Nimbus 2000, una plataforma de lanzamiento de cohetes, el conocido puesto de Üvegtigris, una mesa de comedor completa y hasta un supuesto monoplaza de Fórmula 1 fabricado con un kayak cortado.

Bañera convertida en vehículo durante el Red Bull Ládaderbi 2026
La imaginación volvió a ser protagonista del Ládaderbi, con vehículos construidos en forma de bañera. Foto: Red Bull Hungary

Algunos equipos recurrieron a materiales reciclados. Otros buscaron piezas donde pudieron. Y hubo incluso quien reconoció haber aprendido a soldar viendo vídeos en YouTube.

No todos los vehículos sobrevivieron. Algunos se fueron desmontando durante el descenso y sus ocupantes terminaron cruzando la meta con lo que quedaba de ellos prácticamente en brazos, entre los aplausos del público. En el Ládaderbi eso también cuenta como terminar.

Del mercado de Ecseri a la pista

Entre las historias curiosas estuvo la participación del equipo del programa televisivo Kincsvadászok, conocido en Hungría por la compraventa y valoración de antigüedades.

Su vehículo estaba inspirado en el ambiente del famoso mercado de Ecseri de Budapest, mientras que el comerciante de arte Lőrinc Nagyházi aceptó ponerse al volante.

La construcción del carro tampoco parece haber seguido exactamente los métodos de una escudería de Fórmula 1. Nagyházi contó en tono de broma que lo habían fabricado durante una actividad de equipo en la que, al terminar el trabajo, había desaparecido aproximadamente una botella y media de pálinka.

Antes de lanzarse por la pendiente llegó incluso a preguntarse cuánto podrían detener realmente las enormes balas de paja colocadas junto al recorrido. Una duda muy razonable.

Un Škoda que no era exactamente un Škoda

M’Láda Boleslav, vehículo construido por Totalcar para el Ládaderbi 2026
M’Láda Boleslav, el vehículo creado por Totalcar a partir de un viejo tractor cortacésped para participar en el Red Bull Ládaderbi. Foto: Sturcz Bertalan / Totalcar.

También participó la revista automovilística húngara Totalcar, que convirtió un viejo tractor cortacésped sin motor en la base de su particular vehículo.

Lo bautizaron Miláda Boleslav, jugando con el nombre de Mladá Boleslav, la ciudad checa donde tiene su sede Škoda.

El proyecto, según explicó la propia revista, nació prácticamente como una broma dentro de la redacción y terminó, como suelen terminar estas cosas, con alguien sentado dentro de aquel invento dispuesto a lanzarse cuesta abajo.

Los olímpicos también se apuntaron

Equipo Olímpico Húngaro con su vehículo construido a partir de un kayak en Budapest
El Equipo Olímpico Húngaro convirtió un kayak en un peculiar “Fórmula 1” y terminó tercero en el Red Bull Ládaderbi de Budapest. Foto: Red Bull Hungary

Uno de los vehículos que más llamó la atención parecía un pequeño Fórmula 1. En realidad había comenzado su vida como un kayak.

El equipo olímpico húngaro lo cortó, le colocó ruedas y consiguió transformarlo en un vehículo suficientemente convincente como para terminar nada menos que en el tercer puesto de la clasificación general.

Al volante iba el campeón olímpico de esgrima Máté Koch, mientras que detrás viajaba como encargado del freno el medallista olímpico Dávid Betlehem. Completaron el equipo Gábor Boczkó, Attila Molnár y Máté Lékai.

Antes del descenso hicieron incluso una pequeña demostración de esgrima.

Koch reconoció después que había sentido casi tanta adrenalina antes de arrancar como en algunas de sus competiciones deportivas. Esta vez, sin embargo, había una prioridad algo diferente: llegar abajo con el vehículo entero.

Lo consiguieron. Y además subieron al podio.

Del mercado de Ecseri a Mad Max

Pero todavía faltaba el vehículo que terminaría ganándolo todo.

Casi al final de la competición apareció War Boys, un equipo inspirado en el universo de Mad Max, con máscaras, estética posapocalíptica y una máquina que parecía salida directamente de una de las películas.

El efecto funcionó. War Boys consiguió 164 puntos y se proclamó vencedor del cuarto Red Bull Ládaderbi de Budapest.

El equipo estaba integrado por Szabolcs Szilágyi, Zsolt Gyovai, Áron Tushwohl y Zsolt Jaksa.

La recompensa tampoco está mal. Los ganadores podrán probar un monoplaza de Fórmula 4 en el Red Bull Ring, en Austria.

Szilágyi dejó claro después que habían llegado con intención de ganar. Pero el grupo tiene una ambición todavía mayor: llevar algún día su vehículo a una edición internacional de la competición. Después de sobrevivir al Tabán, quizá no sea una idea tan descabellada.

Un podio decidido por muy poco

War Boys terminó primero con 164 puntos, pero la diferencia con sus perseguidores fue pequeña.

El segundo puesto correspondió a Keceli Tenger Kalózai, los Piratas del Mar de Kecel, con 158 puntos.

El equipo olímpico húngaro quedó tercero con 157.

Solo siete puntos separaron al primero del tercero.

Clasificación final

1. War Boys — 164 puntos
Szabolcs Szilágyi, Zsolt Gyovai, Áron Tushwohl y Zsolt Jaksa.

2. Keceli Tenger Kalózai — 158 puntos
Benjámin Giliczó, Gábor Sztojka, Balázs Simon, Zsombor Földes y Ferenc Városi.

3. Magyar Olimpiai Csapat — 157 puntos
Dávid Betlehem, Gábor Boczkó, Máté Koch, Máté Lékai y Attila Molnár.

Una tradición que Budapest había echado de menos

El Ládaderbi había regresado a Budapest en 2024 después de 16 años de ausencia. Aquella edición ya consiguió reunir a alrededor de 20.000 espectadores en el Tabán y dejó imágenes de iglús con ruedas, camas de hospital, latas gigantes y vehículos inspirados en películas y personajes populares.

Dos años después, el crecimiento ha sido evidente.

Los 35.000 asistentes de 2026 marcaron un nuevo récord y convirtieron esta cuarta edición budapestina en la mayor celebrada hasta ahora en Hungría.

El escenario difícilmente podría ser más apropiado. El Tabán ofrece exactamente lo que necesita una carrera como esta: una pendiente considerable, espacio para el público y, al parecer, suficiente tolerancia para que alguien decida lanzarse por ella sentado dentro de una bañera.

La velocidad importa, pero sobrevivir con estilo también

La carrera terminó con un concierto de Filo, mientras el público comenzaba a despedirse después de varias horas de descensos, golpes, disfraces y vehículos cuya existencia resulta difícil justificar fuera de un evento como este.

Y posiblemente ahí esté buena parte del atractivo del Ládaderbi. No hace falta construir el vehículo más rápido. A veces basta con fabricar algo que parezca incapaz de moverse, convencer a alguien para que se siente dentro y después lanzarlo por una colina de Budapest ante miles de personas.

Si además llega entero hasta abajo, mucho mejor.

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1 comentario en «Budapest se lanzó cuesta abajo: los carros más disparatados volvieron al Tabán»

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