Entre el Mercado Central de Pest y la plaza Szent Gellért de Buda, el Puente de la Libertad cruza el Danubio con una silueta que parece ligera, casi dibujada en el aire. Sin embargo, su entramado verde es una obra de ingeniería de acero que ha soportado 130 años de cambios políticos, la destrucción de la guerra y el paso cotidiano del tranvía.

El 4 de octubre de 1896, en plena celebración del milenio de la llegada de los magiares a la cuenca de los Cárpatos, se inauguró con otro nombre, Puente Francisco José, o Ferenc József híd. El monarca estuvo presente en la ceremonia y colocó simbólicamente un remache con sus iniciales. El proyecto estructural fue obra del ingeniero János Feketeházy y el diseño decorativo se asocia al arquitecto Virgil Nagy.
Un puente de acero que parece una filigrana
El material que define el puente es el acero remachado. Sus vigas forman una celosía visible, pintada hoy de verde, en vez de ocultar la estructura tras una fachada de piedra. Mide aproximadamente 334 metros de largo y unos 20 de ancho. Aunque desde lejos recuerda el perfil de un puente de cadenas, funciona de otra manera. Dos grandes brazos avanzan desde los pilares hacia el centro y sostienen un tramo central suspendido entre ellos. Es una solución de vigas en voladizo con articulaciones, ingeniosa para salvar el Danubio sin llenar el cauce de apoyos.
En lo alto de las cuatro torres aparecen los turules, aves de la tradición mitológica húngara. También hay escudos históricos y representaciones de la Santa Corona. Los detalles merecen una mirada pausada pues no son simples adornos, sino parte de la imagen que la Hungría de finales del siglo XIX quiso dar de sí misma durante las fiestas del milenio.

La explosión de 1945 y el regreso en 1946
La Segunda Guerra Mundial interrumpió esa historia. En enero de 1945, durante el sitio de Budapest, las tropas alemanas en retirada volaron los puentes del Danubio. En el entonces puente Francisco José se desplomó la parte central, pero sobrevivieron buena parte de las torres y de los tramos próximos a ambas orillas. Esa diferencia respecto de otros puentes destruidos hizo posible reconstruirlo con relativa rapidez.
Mientras se levantaba la estructura definitiva, se habilitó un paso provisional sobre los restos. La reconstrucción aprovechó partes conservadas y nuevos elementos metálicos. El 20 de agosto de 1946 volvió a abrirse, ya con el nombre de Puente de la Libertad, Szabadság híd. Fue el primer puente permanente sobre el Danubio recuperado en Budapest tras la guerra. Los rieles se restablecieron y el tranvía pudo volver a comunicar Buda y Pest.
La reconstrucción también cambió su aspecto. Se retiraron escudos y coronas, se simplificó la barandilla del tramo central y durante décadas el puente se vio grisáceo. En una restauración culminada en 1986 regresaron los escudos históricos y las coronas, entonces pintados de verde. La gran renovación de 2007 a 2009 recuperó otros adornos y la forma ornamental de la barandilla central. Por eso la respuesta a una pregunta frecuente es sí, el puente tiene escudos, y su ausencia durante parte del siglo XX también cuenta una historia.

Un puente vivo en el Budapest de hoy
El tranvía todavía cruza el Puente de la Libertad. Las líneas 47 y 49 forman parte del recorrido habitual entre la plaza Szent Gellért y Fővám tér, junto al Mercado Central. En ocasiones especiales, como los fines de semana sin automóviles, el tráfico y los tranvías se desvían temporalmente y el puente pasa a manos de los peatones. Fuera de esos cierres puntuales, sigue siendo una pieza útil de la ciudad, además de uno de sus símbolos más reconocibles.
Quien lo atraviesa a pie puede ver de cerca los escudos, los turules, los remaches y el trabajo ornamental que a menudo se pierde desde un vehículo. Del lado de Pest queda el mercado y la Universidad Corvinus; del lado de Buda, la plaza Szent Gellért con el hotel y el baño termal del mismo nombre y la colina también nombrada Gellért, equivalente en español a Gerardo.. El aniversario de su inauguración recuerda precisamente eso: el puente no es solo una postal del Danubio, sino una obra que Budapest ha reconstruido y sigue utilizando.
Fuentes: PestBuda, historia y estructura del puente; PestBuda, reconstrucción de 1946; Museo Húngaro de Tecnología y Transporte; BKK, circulación de los tranvías en 2026.
El Puente de la Libertad en imágenes
Una mirada al puente, sus detalles de acero, sus tranvías y sus luces sobre el Danubio. Fotografías: Sergio Acosta / Hungría Hoy.






