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Mária Schmidt, la historiadora del Terror que moldeó la memoria histórica de la era Orbán

Durante casi un cuarto de siglo, Mária Schmidt fue una de las figuras más influyentes en la manera en que el poder político húngaro contó el siglo XX. Historiadora, antigua asesora de Viktor Orbán y directora desde su apertura en 2002 de la Casa del Terror de Budapest, su nombre quedó ligado a la interpretación oficial del nazismo, el comunismo, el Holocausto y la Revolución de 1956. Este martes, el nuevo Gobierno puso fin a su mandato y ordenó el cierre temporal del museo para someterlo a una revisión de contenidos, derechos y funcionamiento. Schmidt asegura que no recibió explicación alguna y plantea que detrás de su destitución podría haber razones políticas.

Mária Schmidt durante una intervención en la Casa del Terror de Budapest
Mária Schmidt durante un acto en la Casa del Terror, institución que dirigió desde su apertura en 2002. Fuente: Facebook de Mária Schmidt.

La noticia la dio a conocer Zoltán Tarr, ministro responsable de Relaciones Sociales y Cultura, quien anunció que, por decisión suya, terminaba el mandato de Schmidt al frente de la institución de Andrássy út 60.

Al mismo tiempo, Tarr comunicó el cierre temporal de la Casa del Terror mientras se lleva a cabo una revisión del contenido de la exposición y se aclaran los derechos vinculados a ella. Según el ministro, el museo deberá volver a recibir visitantes antes de finales de 2026, una vez definidos sus nuevos marcos profesionales, económicos y de funcionamiento.

La administración del museo ha añadido que habrá también una revisión financiera y jurídica. Benedek Gyorgyevics, director de Kulturális Vagyonkezelő Kft., la empresa pública que asumió la gestión de la institución, aseguró a HVG que el cierre “no responde a razones políticas o ideológicas”, sino a la necesidad de aclarar la situación legal de la exposición y regular contractualmente el uso del inmueble. La mayoría de los trabajadores permanecerán, aunque se prevén cambios entre los cargos directivos.

Schmidt dice que se enteró por Facebook

Horas después llegó la respuesta de Mária Schmidt. La historiadora aseguró que se enteró de su destitución a través de la publicación pública de Facebook del propio ministro y que hasta ese momento no había recibido ni explicación ni comunicación oficial sobre las razones de la medida.

Según Schmidt, sus cartas no habían obtenido respuesta y tampoco Tarr ni ningún otro miembro del Gobierno le habían comunicado previamente que existiera un problema con el contenido o la perspectiva histórica de la exposición.

La exdirectora expresó además su esperanza de que la decisión no estuviera relacionada con sus conocidas simpatías políticas opositoras al actual Gobierno. En su opinión, una selección de responsables de instituciones culturales basada en sus preferencias políticas sería incompatible con la cultura política europea que TISZA afirma defender.

Mária Schmidt frente al edificio de la Casa del Terror en Budapest
Mária Schmidt anuncia este 15 de septiembre , frente a la Casa del Terror, su destitución, institución que dirigió desde su apertura en 2002. Fuente: Facebook de Mária Schmidt.

Schmidt fue todavía más lejos y planteó como hipótesis un trasfondo político e ideológico. Recordó las críticas que el antiguo SZDSZ dirigió contra la Casa del Terror cuando abrió sus puertas y vinculó a sectores intelectuales próximos a aquel partido con el entorno actual de TISZA. Sugirió que las antiguas discrepancias sobre el llamado Muro de los Perpetradores y sobre la decisión del museo de presentar bajo un mismo techo el terror nazi y el comunista podrían estar relacionadas con lo ocurrido ahora.

Son afirmaciones de Schmidt y no una explicación demostrada de su destitución. La versión ofrecida por quienes administran actualmente el museo es diferente y sitúa el cierre fundamentalmente en cuestiones jurídicas, financieras y de revisión de la exposición.

Veinticuatro años al frente de la Casa del Terror

La salida de Schmidt cierra una etapa iniciada en 2002, cuando abrió sus puertas uno de los museos más conocidos y también más discutidos de Budapest.

La elección del edificio no fue casual. En el número 60 de la avenida Andrássy funcionó primero la sede del movimiento fascista húngaro de la Cruz Flechada y, después de la Segunda Guerra Mundial, organismos de la policía política comunista. Sus sótanos fueron utilizados para interrogatorios y detenciones.

La Casa del Terror nació con la intención de recordar a las víctimas de ambas dictaduras. Schmidt asumió desde el principio la responsabilidad intelectual de su concepción y siempre ha defendido que la institución debía contar la experiencia húngara del siglo XX desde una perspectiva nacional. Ella misma ha reconocido el papel decisivo que desempeñó Viktor Orbán en la creación del museo durante su primer Gobierno.

Pero precisamente esa interpretación histórica convirtió pronto al museo y a su directora en objeto de intensos debates académicos y políticos.

Fachada de la Casa del Terror en Andrássy út 60, Budapest
La Casa del Terror ocupa el número 60 de la avenida Andrássy de Budapest, un edificio utilizado durante el siglo XX por organizaciones represivas de dos regímenes. Foto: Slyronit / Wikimedia

Una batalla alrededor de la memoria

Los críticos de Schmidt sostienen desde hace años que su trabajo fue alejándose de la investigación histórica convencional para convertirse en política de memoria, es decir, en una forma de seleccionar e interpretar el pasado desde las necesidades políticas del presente.

El historiador László Lőrinc, por ejemplo, la definió en una entrevista con Népszava como una “emlékezetpolitikus”, una figura dedicada a la política de la memoria, y la acusó de construir un pasado acorde con los intereses políticos del poder. Es una valoración de Lőrinc, ampliamente rechazada por la propia Schmidt, quien siempre ha defendido el rigor y la legitimidad profesional de su trabajo.

Uno de los principales puntos de discusión ha sido el equilibrio que la Casa del Terror establece entre los regímenes nazi y comunista. Para sus defensores, el museo llenó un vacío después de décadas en las que los crímenes del comunismo apenas podían discutirse públicamente. Para algunos de sus críticos, en cambio, la presentación conjunta de ambos sistemas termina dando mayor peso narrativo a las décadas comunistas y puede diluir la responsabilidad que tuvieron instituciones y actores húngaros durante el Holocausto.

El debate trascendió el museo. Schmidt estuvo también vinculada al proyecto de la Casa de los Destinos, concebido para explicar el Holocausto a las nuevas generaciones, cuya interpretación histórica provocó desacuerdos con organizaciones de la comunidad judía húngara y especialistas en el Holocausto.

1956, el otro gran campo de disputa

La Revolución de 1956 ha ocupado un lugar central en el trabajo de Schmidt y en la política de memoria desarrollada durante los gobiernos de Orbán.

El 23 de octubre de 1956, una manifestación estudiantil en Budapest se transformó en una insurrección nacional contra el régimen comunista y la subordinación de Hungría a Moscú. Miles de personas reclamaron libertades políticas, cambios económicos y la retirada de la presencia soviética. La violencia comenzó después de que las fuerzas de seguridad dispararan contra manifestantes y, en pocos días, el sistema político pareció comenzar a desmoronarse.

Manifestantes en Kossuth Lajos tér durante la Revolución húngara de 1956
Manifestantes en Kossuth Lajos tér, Budapest, durante la Revolución húngara de 1956. Foto: FORTEPAN / Berkó Pál, CC BY-SA 3.0.

En ese proceso reapareció Imre Nagy, comunista reformista que terminó encabezando un Gobierno dispuesto a introducir cambios muy profundos dentro del propio sistema. Nagy anunció el regreso del multipartidismo y finalmente la neutralidad de Hungría y su salida del Pacto de Varsovia. Aquella experiencia mostró que dentro del propio mundo comunista existía también una corriente reformista que aspiraba a transformar radicalmente el sistema desde dentro. El experimento terminó el 4 de noviembre con la intervención militar soviética; Nagy fue posteriormente detenido y ejecutado en 1958.

Retrato de Imre Nagy, primer ministro húngaro durante la Revolución de 1956
Imre Nagy, dirigente comunista reformista y primer ministro durante la Revolución húngara de 1956. Autor desconocido / Nagy Imre Emlékház / Wikimedia Commons. Dominio público.

Este componente reformista ha sido precisamente uno de los aspectos discutidos en torno a algunas representaciones posteriores de 1956. Críticos de la política de memoria de los gobiernos de Orbán han considerado que se ha privilegiado la imagen de los jóvenes insurgentes armados —los célebres pesti srácok— en detrimento del papel desempeñado por intelectuales, trabajadores y comunistas reformistas.

Schmidt, por su parte, ha defendido reiteradamente que una de las misiones fundamentales de su carrera fue lograr que “la herencia de 1956 se incorporara a nuestro pensamiento” y ha presentado la revolución como una afirmación esencial de la voluntad húngara de independencia.

De historiadora a figura política

La influencia de Mária Schmidt nunca se limitó a los museos. Fue asesora de Viktor Orbán y durante décadas participó activamente en algunos de los principales debates ideológicos del país.

Su proximidad al antiguo primer ministro hizo que sus posiciones sobre la historia adquirieran una importancia que iba mucho más allá de la universidad. Diversas publicaciones y especialistas han señalado la estrecha relación entre algunas interpretaciones históricas impulsadas durante la era Orbán y el trabajo de Schmidt, especialmente respecto al lugar que Hungría ocupa como víctima o participante en las tragedias del siglo XX.

Ella siempre rechazó la idea de que la Casa del Terror fuera simplemente un museo de Fidesz. En una entrevista realizada años atrás recordó que sin el respaldo del primer Gobierno de Orbán la institución probablemente no habría podido nacer, pero insistió en que el museo pertenece a una historia común y no a un partido político.

La paradoja es que, después de haber estado durante décadas en el centro de la construcción de una determinada interpretación del pasado húngaro, Schmidt se encuentra ahora en el otro lado del cambio político.

Mária Schmidt conversando con Viktor Orbán durante un acto público
Mária Schmidt junto a Viktor Orbán durante un acto público. La historiadora fue asesora del antiguo primer ministro y una figura influyente en los debates sobre memoria histórica durante sus gobiernos. Fuente: Facebook de Mária Schmidt.

Fidesz sale en su defensa

La destitución provocó una inmediata reacción de Fidesz. Su grupo parlamentario acusó al Gobierno de querer desmantelar uno de los principales lugares de memoria de 1956 y exigió la reapertura inmediata del museo, la restitución de Schmidt en su cargo y una disculpa de Tarr.

Fidesz utilizó expresiones como “nuevos comunistas” para referirse al Gobierno y calificó la decisión de ataque contra la memoria de las víctimas. Son términos empleados por el partido opositor y forman parte de su respuesta política a la decisión, no de las razones oficiales ofrecidas por el Ejecutivo.

El momento añade inevitablemente una carga simbólica al conflicto. En 2026 se cumplen setenta años de la Revolución húngara de 1956, uno de los acontecimientos alrededor de los cuales Schmidt construyó buena parte de su trabajo público.

Mária Schmidt ante una imagen histórica de la Revolución húngara de 1956
Mária Schmidt durante una intervención con una imagen histórica de la Revolución de 1956 al fondo. Fuente: Facebook de Mária Schmidt.

El final de una época

Todavía no está claro cuánto cambiará la Casa del Terror cuando vuelva a abrir sus puertas ni hasta dónde llegará la anunciada revisión de su contenido. Tampoco se ha anunciado quién sustituirá a Mária Schmidt.

Lo que sí puede afirmarse es que termina una etapa de 24 años en una de las instituciones culturales y políticas más simbólicas de la Hungría posterior al comunismo.

Durante ese tiempo Schmidt ayudó a convertir la historia en uno de los grandes campos de discusión de la vida pública húngara. Sus partidarios ven en ella a quien devolvió espacio a víctimas y acontecimientos silenciados durante décadas; sus críticos consideran que subordinó en demasiadas ocasiones la complejidad del pasado a una determinada política de memoria.

Ahora, después de haber dedicado buena parte de su carrera a interpretar la historia de Hungría, Mária Schmidt acaba de convertirse ella misma en parte de esa historia.

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1 comentario en «Mária Schmidt, la historiadora del Terror que moldeó la memoria histórica de la era Orbán»

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