Estado mafioso se ha convertido en una de las expresiones con que se discuten los dieciséis años de gobierno de Viktor Orbán. En una encuesta de Medián difundida por HVG el 24 de septiembre, fue la más escogida para describir aquel sistema. El término tiene una historia intelectual concreta: el sociólogo y exministro de Educación Bálint Magyar lo emplea para explicar cómo se conectaron poder político y acumulación privada de riqueza en Hungría.
Para entender qué dice esa teoría, y qué no demuestra por sí sola, hay que mirar tanto el modelo de Bálint Magyar como la pregunta exacta que respondió la ciudadanía (Bálint Magyar solo comparte el mismo apellido con el actual primer ministro, no tienen parentezco)
Lo que muestra la encuesta de Medián
Al preguntar cuál de siete expresiones ofrecidas describía mejor el régimen de Orbán, el 37 % eligió «Estado mafioso» en primer lugar. Si se suman la primera y la segunda elección, la proporción alcanza el 53 %, frente al 34 % registrado en 2023. Es una señal de cambio en la percepción pública, pero no significa que una mayoría mencionara el concepto de forma espontánea, pues la encuesta presentaba opciones de respuesta.
El mismo sondeo, según el relato de HVG, halló que siete de cada diez votantes consideraban que la corrupción del antiguo sistema había sido organizada desde arriba y de manera sistemática. Se trata de opiniones medidas por una encuesta, no de una conclusión penal sobre personas o contratos concretos. La división política sigue siendo fuerte. Las respuestas de electores de Tisza y Fidesz difieren de forma marcada.
De dónde procede el concepto

Bálint Magyar, que fue ministro de Educación en dos periodos entre 1996 y 2006, desarrolló la noción de «Estado mafioso poscomunista» en libros y ensayos publicados desde la década de 2010. Él mismo recuerda antecedentes de su análisis de Fidesz durante el primer gobierno del partido, entre 1998 y 2002. Más tarde elaboró el marco junto al politólogo Bálint Madlovics.
En esta teoría, «mafia» no designa automáticamente un delito probado en un tribunal ni equipara sin más al Estado con una banda criminal común. Nombra una estructura política que, a juicio de sus autores, organiza desde el centro la apropiación de recursos y la distribución selectiva de oportunidades. Magyar habla de una «familia política adoptiva», a través de una red de lealtades personales, vínculos de negocio y dependencia que puede incluir a personas sin parentesco entre sí.
La idea central es que concentrar poder y ampliar la riqueza de esa red serían procesos ligados. La legislación, los nombramientos, las decisiones administrativas y el acceso al dinero público podrían favorecer a unos actores y perjudicar a otros. En su explicación, la dirección del movimiento importa, no serían únicamente empresarios quienes influirían sobre políticos desde fuera; también sería el poder político el que decidiría qué empresarios pueden prosperar.
Otras maneras de analizar el mismo periodo

El economista húngaro János Kornai describió la transformación política como una «autocracia capitalista» y señaló, entre otras cosas, que el Estado podía capturar el mundo empresarial, invirtiendo el sentido habitual de la expresión «captura del Estado». Su vocabulario no coincide por completo con el de Magyar, aunque ambos llamaron la atención sobre la relación entre gobierno y negocios.
La investigadora Mária Csanádi propone examinar las redes de captura política y la redistribución selectiva de recursos. Su análisis permite seguir los mecanismos y las diferencias entre sectores, en lugar de suponer que toda decisión pública responde a una única orden. Son modelos de ciencias sociales que ayudan a formular preguntas y estudiar patrones; no reemplazan la comprobación de documentos, beneficiarios, decisiones y responsabilidades en cada caso.
Por qué importa después de Orbán
Tras el cambio de gobierno de 2026, el concepto sirve para debatir qué debe investigarse y cómo. Si un sistema de relaciones sobrevive a la derrota electoral de sus dirigentes, la revisión de contratos, patrimonio e instituciones puede requerir más que un simple relevo de ministros. Pero llamar «Estado mafioso» al periodo anterior no autoriza a atribuir automáticamente delitos a empresarios, funcionarios o familiares concretos.
Para Hungría y para quienes la observan desde el exterior, la prueba será doble. Se trata de hacer accesibles los datos sobre el uso del dinero público y garantizar procedimientos independientes, con derecho de defensa y presunción de inocencia. La encuesta muestra que una parte importante de los votantes reconoce la expresión de Magyar como descripción del pasado; demostrar qué ocurrió en cada expediente pertenece al trabajo de periodistas, órganos de control y tribunales. Y parece que en ese camino va el nuevo gobierno que encabeza Péter Magyar.
Fuentes
HVG, resultados de la encuesta de Medián, 24 de septiembre de 2026; Bálint Magyar, explicación de su modelo, Aspen Institute Central Europe; Bálint Magyar y Bálint Madlovics, análisis posterior a las elecciones, Review of Democracy; obra de Magyar y Madlovics, CEU; Mária Csanádi y otros, estudio académico sobre el sistema autoritario húngaro.