Hungría todavía no tiene una fecha de entrada en el euro aprobada, pero la expectativa ya forma parte del debate sobre el forinto y la financiación del país. El punto decisivo será convertir el compromiso político en medidas económicas creíbles.
La novedad: el mercado espera una hoja de ruta
El 1 de octubre de 2026, Reuters publicó una entrevista con Gergely Tardos, director de la agencia de deuda pública ÁKK. Su mensaje fue condicionado: un plan fiscal creíble hacia el euro podría favorecer nuevas compras de bonos; si decepciona, la confianza podría revertirse. El Gobierno prevé presentar en octubre el presupuesto de 2027 y la hoja de ruta fiscal. Ese anuncio pendiente será una prueba de la distancia entre las expectativas del mercado y las medidas que finalmente se adopten.
Cuando aumenta la demanda de un bono ya emitido, su precio puede subir y su rendimiento bajar. Si ese entorno se mantiene, el Estado puede conseguir condiciones más favorables al emitir nueva deuda. Pero el beneficio no llega automáticamente a cada hipoteca ni garantiza una apreciación continua del forinto, influyen también la inflación, los tipos internacionales y la percepción de riesgo.
Para una familia, la diferencia importa. Un menor coste de financiación del Estado no equivale a una reducción inmediata de la cuota de un préstamo. El efecto dependerá del contrato, de su tipo fijo o variable y de las condiciones que ofrezca el banco.

El banco central prepara la convergencia
El Banco Nacional de Hungría mantuvo en septiembre el tipo básico de interés en el 5,5 %, pero anunció que su objetivo de inflación bajará del 3 al 2,5 % a partir de 2028. La institución considera que una inflación más baja y estable ayudará a cumplir los requisitos para entrar en la moneda común.
El calendario posible
El Gobierno pretende cumplir hacia 2030 las condiciones de Maastricht relacionadas con inflación, déficit, deuda, estabilidad cambiaria y tipos de interés. El vicegobernador del banco central, Zoltán Kurali, señaló que Hungría podría entrar en el mecanismo ERM II a comienzos de 2029, como muy tarde, y adoptar el euro alrededor de 2032 si el proceso avanza sin tropiezos.
El ERM II funciona como una antesal, la moneda húngara, el forinto, tendría que permanecer al menos dos años dentro de una banda de fluctuación acordada frente al euro y sin devaluaciones graves.
Por qué también se habla de 2033
Hay una estimación diferente. Péter Aradványi, analista principal de Equilor, planteó el 24 de septiembre una entrada en el ERM II en 2030 y la adopción del euro no antes de 2033, según 24.hu, a partir de MTI. La diferencia con el escenario de Kurali responde al calendario supuesto y a la velocidad del ajuste económico. Ambos son escenarios condicionados; no fechas confirmadas. Cumplir los requisitos hacia 2030 tampoco significa que los hogares vayan a pagar ya en euros ese año.
Qué requisitos hay que cumplir realmente
El Banco Central Europeo explica que la estabilidad de precios se evalúa frente a una referencia construida con los Estados miembros de mejor comportamiento. Bajar el objetivo de inflación del banco central húngaro no basta, por sí solo, para superar esa prueba. También se exige sostenibilidad presupuestaria, convergencia de los tipos de interés a largo plazo y estabilidad cambiaria.
Las referencias fiscales son un déficit del 3 % del PIB y una deuda del 60 % del PIB, con las condiciones previstas para valorar una deuda superior que se reduzca suficientemente y se acerque a la referencia. El ERM II exige al menos dos años sin tensiones graves y sin devaluar por iniciativa propia el tipo central frente al euro. La legislación nacional también debe ser compatible con las reglas de la unión monetaria.
La Comisión Europea sigue identificando a Hungría como un país fuera de la zona euro y del ERM II. Tampoco hay un tipo definitivo aprobado para convertir los forintos, una cotización de mercado de estos días no permite calcular a qué cambio se transformarían los salarios, ahorros y contratos cuando llegara la adopción.
La inflación mejora, pero no desaparecen los riesgos
La inflación interanual fue del 1,3 % en agosto y la subyacente del 2 %. El Banco Nacional proyecta una inflación media del 1,8 % en 2026, pero espera un repunte hasta el 3,1 % en 2027 por la energía, los combustibles, los alimentos y cambios tributarios.
La economía crecería un 1,8 % este año, un 2,9 % en 2027 y un 2,8 % en 2028. Estas cifras permiten avanzar, aunque el cumplimiento del déficit presupuestario continúa siendo una de las pruebas más difíciles.

Qué puede ocurrir con los intereses
El banco central dejó abierta la posibilidad de otra reducción de tipos antes de terminar 2026, siempre que los datos y un programa fiscal creíble lo permitan. Una bajada podría abaratar gradualmente los créditos y las hipotecas variables, aunque también reduciría la rentabilidad de ciertos ahorros.
La expectativa de ingreso en el euro puede disminuir la percepción de riesgo del país y facilitar la financiación del Estado. Pero si el Gobierno promete un calendario que después no cumple, el efecto podría invertirse y debilitar nuevamente al forinto.
Qué cambiaría para la población
La entrada en el euro eliminaría los costes de cambio para viajar, comprar o hacer negocios en la zona euro y reduciría el riesgo asociado a las fluctuaciones del forinto. También facilitaría comparar salarios y precios con otros países.
Sin embargo, el cambio de moneda no aumenta automáticamente el nivel de vida. La experiencia regional muestra que puede existir una percepción de encarecimiento durante la conversión, especialmente si no hay vigilancia sobre los redondeos. Los salarios, la productividad, la vivienda y la calidad de los servicios públicos seguirán dependiendo de la política económica nacional.
Una decisión económica y política
El euro representa también una definición sobre el lugar de Hungría en Europa. El nuevo Gobierno lo presenta como un ancla de estabilidad después de años de enfrentamientos con Bruselas. El desafío consistirá en cumplir las reglas sin trasladar todo el ajuste a los hogares y los servicios públicos.
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