La Comisión Europea propone levantar una parte de las restricciones impuestas por problemas de corrupción, contratación pública y conflictos de intereses. Falta la decisión del Consejo de la UE. Los distintos paquetes europeos no deben confundirse con dinero ya ingresado en las cuentas húngaras.
Hungría dio este 23 de septiembre un paso importante para recuperar fondos europeos retenidos durante los últimos años. La Comisión Europea propuso al Consejo de la Unión Europea levantar las medidas que mantienen suspendidos aproximadamente 4.200 millones de euros de fondos de cohesión.
La noticia marca un cambio en la relación entre Budapest y Bruselas tras las reformas emprendidas por el Gobierno de Péter Magyar. Pero el verbo importa: la Comisión ha presentado una propuesta; la decisión definitiva corresponde a los Estados miembros en el Consejo. Y una autorización para acceder a fondos tampoco equivale a que todo el importe se haya pagado de inmediato.

¿Por qué se congeló el dinero?
En 2022, la Unión Europea suspendió parte de los compromisos de tres programas de cohesión destinados a Hungría. La preocupación se centraba en riesgos para el presupuesto europeo relacionados con la contratación pública, los conflictos de intereses, la respuesta a casos de corrupción y el funcionamiento de determinadas fundaciones que gestionaban bienes y universidades públicas.
La cifra inicial de la suspensión era de unos 6.300 millones de euros. Con el paso del tiempo, parte de esos recursos dejó de estar disponible; por eso la suma que ahora puede recuperarse mediante este procedimiento se sitúa alrededor de 4.200 millones. No se trata de una nueva subvención concedida esta semana, sino de una restricción cuya retirada se propone tras examinar las medidas húngaras.
La decisión de 2022 también impedía establecer nuevos compromisos financieros con determinadas fundaciones de interés público y las instituciones que mantienen. Esa restricción afectó al acceso de universidades húngaras a oportunidades de programas como Erasmus+ y Horizonte Europa. La Comisión propone levantarla igualmente, aunque sus efectos prácticos deberán comprobarse cuando concluya el procedimiento.
No existe un único paquete europeo
Buena parte de la confusión pública procede de sumar cantidades que pertenecen a mecanismos diferentes. Los 4.200 millones corresponden a la parte de los fondos de cohesión retenida bajo el mecanismo de condicionalidad presupuestaria. El plan húngaro de recuperación y resiliencia, con un valor cercano a 10.000 millones de euros entre subvenciones y préstamos según su configuración, sigue reglas, objetivos y comprobaciones de pago propios.

Hay, además, otros fondos de cohesión vinculados a condiciones distintas, entre ellas las relativas a la libertad académica. La propuesta presentada el 23 de septiembre no resuelve automáticamente todos los expedientes ni convierte todas esas cifras en ingresos disponibles para gastar mañana.
¿Qué cambia para los ciudadanos?
Los fondos de cohesión pueden sostener inversiones en transporte, medio ambiente y desarrollo territorial. Los del plan de recuperación abarcan, entre otros campos, energía, educación, servicios digitales y sanidad. Su importancia es tangible, pero el beneficio no se mide solo por el volumen anunciado.
Para saber qué llega finalmente a la población habrá que seguir cuatro pasos: decisión europea, disponibilidad jurídica, pagos efectivos y proyectos realizados. También habrá que vigilar quién gana los contratos, cómo se publican las licitaciones y si las nuevas garantías contra los conflictos de intereses funcionan en la práctica.
La propuesta de Bruselas es una noticia de gran alcance para Hungría. El siguiente titular dependerá del Consejo de la UE. Después vendrá una pregunta aún más concreta: en qué obras y servicios se convertirá el dinero recuperado.
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