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Setenta años después, el cine vuelve al Corvin para contar la revolución de 1956

Setenta años después de que las calles alrededor del Corvin se convirtieran en uno de los escenarios emblemáticos de la Revolución húngara de 1956, el histórico cine de Budapest volverá a reunir a protagonistas, testigos, cineastas y nuevas generaciones. Esta vez no habrá barricadas: habrá películas, documentales y conversaciones sobre una revolución cuya memoria continúa interrogando a Hungría.

Del 16 al 18 de octubre, el Corvin Mozi acogerá 56/70: 1956 Filmre írva, un festival organizado por 56 Films y Budapest Film con motivo del 70.º aniversario de la revolución y lucha por la libertad de 1956. El programa incluye 18 documentales y 11 largometrajes de ficción, una selección que recorre varias décadas de la cinematografía húngara y muestra también cómo ha cambiado la forma de hablar de aquellos acontecimientos.

Un festival en uno de los escenarios de la revolución

El lugar elegido tiene una carga histórica difícil de separar del propio programa.

El Corvin köz y sus alrededores fueron uno de los principales focos de resistencia armada durante la insurrección iniciada el 23 de octubre de 1956. Setenta años más tarde, el cine situado en ese mismo espacio se convierte en punto de encuentro para revisar aquellos días desde otro instrumento de memoria: la pantalla.

El objetivo declarado por los organizadores no es únicamente recordar acontecimientos históricos, sino convertir la memoria de 1956 en una experiencia cultural capaz de generar diálogo y reflexionar sobre su significado en el presente.

Esa intención convierte al festival en algo más que una retrospectiva cinematográfica.

29 películas para mirar un mismo acontecimiento

Por las pantallas del Corvin pasarán obras de algunos de los nombres más importantes del cine húngaro, entre ellos Márta Mészáros, Károly Makk, Sándor Pál, Sándor Simó, Tamás Almási, Pál Schiffer, Attila Szász, Judit Ember y Réka Pigniczky.

Entre las películas que podrán volver a verse en pantalla grande figuran títulos muy diferentes entre sí como Megáll az idő, Szerencsés Dániel, A temetetlen halott, Kolorádó Kid e Ítéletlenül. Algunas serán proyectadas a partir de copias restauradas.

Ese contraste de estilos y épocas es precisamente uno de los elementos más interesantes del festival.

1956 no aparece únicamente como enfrentamiento político o militar. Está también la revolución vista desde las familias, los jóvenes, las cárceles, la emigración, las víctimas, quienes participaron directamente y quienes heredaron décadas más tarde los recuerdos de sus padres y abuelos.

Una revolución vista desde una familia

Aunque las proyecciones abiertas al público comienzan el 16 de octubre, el festival tendrá una inauguración cerrada la noche anterior con Szamárköhögés, de Péter Gárdos.

Estrenada en 1987, todavía durante el régimen socialista, la película observa los acontecimientos de octubre de 1956 a través de una familia y, especialmente, de los ojos de los niños.

Mientras los adultos intentan comprender lo que ocurre en las calles, para los pequeños la ruptura de la normalidad adquiere inicialmente otra dimensión: no hay escuela, los mayores se comportan de manera extraña y afuera está cambiando un país entero.

El propio hecho de que una película de este tipo pudiera rodarse en 1986 muestra hasta qué punto la representación de 1956 había comenzado a modificarse en los últimos años del sistema de János Kádár.

Según la información divulgada por los organizadores, la cinta encontró todavía obstáculos antes de llegar a los espectadores, y su estreno tuvo lugar un par de años antes del cambio de régimen.

Para la apertura está prevista la presencia del director Péter Gárdos y de varios intérpretes de la película. NFI

De la revolución a la represión

Otras obras llevan al espectador hacia acontecimientos mucho más duros.

El documental Vérrel és kötéllel reconstruye la matanza de Mosonmagyaróvár del 26 de octubre de 1956, cuando se abrió fuego contra una multitud congregada frente al cuartel de los guardias fronterizos.

La película, realizada después de décadas de silencio, recoge testimonios de heridos, familiares de las víctimas y también de personas vinculadas a las fuerzas que participaron en aquellos acontecimientos. Tras la proyección está prevista una conversación con sus directores, János Erdélyi y Dezső Zsigmond, y con Katalin Vörös, testigo de los hechos.

Otra perspectiva aparece en Magyar rekviem, de Károly Makk, ambientada en 1958 y centrada en siete hombres encarcelados que esperan su ejecución.

La revolución había terminado en las calles, pero comenzaba entonces otra historia: la de las detenciones, los procesos, las condenas y las represalias que siguieron a la intervención soviética.

Cuando 1956 entra en la vida cotidiana

El festival incluye también aproximaciones menos solemnes.

En Telitalálat, una tragicomedia dirigida por Sándor Kardos e Illés Szabó, un trabajador de Budapest consigue acertar los doce resultados de una quiniela de fútbol y debe cobrar su premio precisamente el 23 de octubre de 1956.

Mientras él intenta resolver lo que debería ser el acontecimiento más afortunado de su vida, alrededor comienza una revolución.

Ese tipo de historias recuerda algo que a veces queda oculto detrás de las grandes narraciones históricas: para millones de personas, los acontecimientos extraordinarios irrumpen en medio de vidas completamente ordinarias.

Los que se marcharon también forman parte de 1956

Una de las figuras centrales del festival es la documentalista húngaro-estadounidense Réka Pigniczky, directora de la muestra y cofundadora de 56 Films.

Su relación con 1956 es además profundamente personal. Sus padres abandonaron Hungría después de la revolución y se establecieron en Estados Unidos.

Pigniczky ha dedicado una parte importante de su obra a estudiar no solo lo ocurrido en Hungría, sino también la vida de quienes comenzaron una nueva existencia lejos del país.

Es asimismo una de las impulsoras del Memory Project, un archivo audiovisual que conserva entrevistas y testimonios de emigrados húngaros y supervivientes de 1956. Los responsables del proyecto han registrado las historias de al menos 150 húngaros residentes en el extranjero. NFI

Una de sus películas, Memory Project 1956/2021, reúne testimonios de personas que presenciaron la revolución y debieron reconstruir después sus vidas.

Otra, 56/Z, plantea una pregunta diferente: ¿qué significa 1956 para jóvenes nacidos muchas décadas después?

En ella, estudiantes de la Universidad de Arte y Diseño Moholy-Nagy, MOME, trabajan con testimonios del Memory Project para crear obras contemporáneas relacionadas con la revolución.

Aquí aparece quizás una de las preguntas más interesantes de todo el festival: qué queda de un acontecimiento cuando desaparece lentamente la generación que lo vivió.

Del recuerdo familiar a la memoria colectiva

Durante décadas, hablar públicamente de 1956 en Hungría estuvo condicionado por la interpretación oficial del régimen surgido tras la derrota de la revolución.

Pero las experiencias personales nunca desaparecieron.

Se conservaron dentro de las familias, en fotografías, cartas, recuerdos de quienes permanecieron en Hungría y en los relatos de aquellos que se marcharon.

Después de 1989, esa memoria pudo ocupar abiertamente el espacio público. Desde entonces, el cine, la literatura, los archivos históricos, los monumentos y también la política han participado en la construcción de diferentes interpretaciones de 1956.

Setenta años después, la cuestión ya no consiste solamente en establecer qué ocurrió.

También importa preguntarse cómo se recuerda, quién transmite ese recuerdo y qué significado adquiere para quienes no vivieron los acontecimientos.

Ahí reside probablemente la principal virtud de una muestra como esta.

Los supervivientes vuelven a tomar la palabra

La programación no termina con los créditos de las películas.

Muchas sesiones estarán acompañadas por encuentros con directores, actores, historiadores, especialistas y personas vinculadas personalmente con los acontecimientos.

En el bloque denominado Hazatérők, organizado en colaboración con Memory Project, los espectadores podrán conversar directamente con supervivientes de 1956.

La presencia de esos testigos adquiere una importancia especial precisamente en el 70.º aniversario.

El tiempo está convirtiendo la memoria directa de 1956 en memoria histórica.

Registrar esas voces se vuelve, por tanto, cada vez más urgente.

Una entrada con un número que no necesita explicación

Los organizadores han reservado incluso un pequeño símbolo para el precio de las entradas.

Cada proyección cuesta 1.956 forintos, aproximadamente cinco euros, una referencia evidente al año de la revolución.

El festival cuenta con el apoyo de Budapest Film, la ciudad de Budapest, la Embajada de Estados Unidos y el Instituto Nacional de Cine de Hungría.

Información práctica

56/70: 1956 Filmre írva
16–18 de octubre de 2026
Corvin Mozi, Budapest
Precio de las entradas: 1.956 HUF por proyección.

La inauguración oficial tendrá lugar el 15 de octubre con una función cerrada de Szamárköhögés. El programa público comienza al día siguiente.

Setenta años después, las imágenes de 1956 regresan así a uno de los lugares donde la historia ocurrió.

Pero ahora la pregunta no es solamente qué sucedió en aquellas calles.

Es también qué significan aquellas imágenes para la Hungría de hoy.

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1 comentario en «Setenta años después, el cine vuelve al Corvin para contar la revolución de 1956»

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