La nota húngara de Education at a Glance 2026, publicada el 29 de septiembre, señala que el 34 % del profesorado de secundaria tiene 55 años o más, frente al 25 % de media entre los países con datos disponibles. Esa estructura de edades plantea una necesidad de relevo. No significa que todos esos docentes vayan a jubilarse inmediatamente.
Un informe de 2026 reúne datos de años diferentes
La fecha de publicación no convierte todas sus cifras en una fotografía de octubre de 2026. La OCDE reúne los últimos datos disponibles de cada indicador. Por ejemplo, para el curso 2024/25, registra un 0,1 % de docentes que no reunían todos los requisitos de cualificación en las instituciones públicas húngaras de primaria y secundaria general consideradas. Es un dato favorable en ese ámbito, pero no cuenta las vacantes ni demuestra que cada escuela tenga todos los especialistas que necesita.
La distinción importa. Puede haber un profesorado formalmente cualificado y, a la vez, dificultades para cubrir una asignatura en un lugar concreto. Un promedio nacional no cuenta qué sucede en cada centro, y la edad de los docentes no mide por sí sola la calidad de su enseñanza.

El salario es importante, pero no explica toda la experiencia
La encuesta TALIS 2024 de la OCDE, cuyos resultados nacionales se publicaron en octubre de 2025, muestra otra dimensión. Aproximadamente el 26 % de los docentes húngaros de secundaria inferior estaba satisfecho con su salario, por debajo del 39 % de promedio de la OCDE. Sin embargo, el 88 % declaraba satisfacción general con su trabajo, un nivel cercano al promedio internacional.
Las dos respuestas no son incompatibles. Un profesor puede valorar enseñar y trabajar con sus alumnos y, al mismo tiempo, considerar insuficiente su remuneración. Tampoco sería correcto utilizar una encuesta de 2024 para afirmar que refleja ya el efecto de todas las decisiones salariales de 2026.
Telex informó el 27 de agosto de que el aumento salarial del 10 % vigente desde comienzos de 2026 recibió en junio una corrección adicional de 0,4 puntos porcentuales, con efecto retroactivo. Una mejora de ingresos puede contribuir a retener personal, pero su resultado debe observarse después: cuántos entran en la profesión, cuántos continúan y dónde encuentran trabajo.
La jornada no termina cuando acaba la clase
TALIS recoge que los profesores húngaros a tiempo completo declaraban 43,2 horas semanales de trabajo en total, frente a 41 de media. Entre las fuentes de estrés más frecuentes figuraba el exceso de tareas administrativas, señalado por el 55 %. Son respuestas de los participantes, no una inspección individual de horarios.
Preparar una explicación, corregir ejercicios y atender a una familia exige tiempo aunque no aparezca como una hora delante de un grupo. Por eso contar solamente las clases ofrece una imagen incompleta del oficio. Las políticas de contratación deben tener en cuenta qué tareas necesita realizar cada docente y qué apoyo recibe.
Los trabajadores de apoyo también sostienen la escuela
El reportaje de Telex destaca un problema menos visible: la situación de quienes ayudan a que funcionen las escuelas y los jardines de infancia sin ser docentes. Se trata de asistentes educativos, personal administrativo, bibliotecarios y otros trabajadores. Los sindicatos reclaman mejoras salariales para este colectivo, que no ha recibido necesariamente el mismo tratamiento que el profesorado.
Cuando falta apoyo, algunas tareas recaen sobre los profesores o quedan sin atender. Reconocer este trabajo permite discutir la educación sin reducirla a una única tabla salarial. Un centro necesita enseñanza, pero también organización, acompañamiento y servicios que liberen tiempo para enseñar.
Qué puede preguntar una familia al elegir escuela
Para quienes llegan a Hungría desde un país hispanohablante, un informe internacional sirve de contexto, pero no sustituye conocer el centro al que irá su hijo. Conviene preguntar por la continuidad del profesorado, los apoyos lingüísticos, la atención a necesidades específicas y los canales de comunicación con las familias. No se puede deducir la respuesta a esas preguntas de una cifra nacional.
El relevo generacional merece una mirada de varios años. Atraer a nuevos profesores requiere condiciones que permitan empezar y permanecer; aprovechar la experiencia de quienes ya enseñan exige tiempo para transmitirla. La prueba de una reforma será la estabilidad y el funcionamiento de las aulas, no solamente el anuncio de una subida de sueldo.