Los transportistas húngaros salieron de la reunión extraordinaria del 29 de septiembre sin una decisión definitiva sobre ayudas al combustible o una reducción de los peajes. El Gobierno llevará las principales propuestas a su reunión del 7 de octubre y las asociaciones esperan una respuesta oficial antes del día 9. Mientras tanto, el diésel continúa siendo uno de los mayores costes del sector.
La reunión terminó sin acuerdo, pero con un calendario
La reunión extraordinaria del Grupo de Coordinación del Sector Logístico reunió el 29 de septiembre a las organizaciones de transportistas con István Kapitány, ministro de Economía y Energía; András Kármán, ministro de Finanzas, y Dávid Vitézy, ministro de Transporte e Inversiones.
Según la Asociación Húngara de Transportistas por Carretera, MKFE, el encuentro duró cerca de dos horas. No se adoptó todavía una decisión sobre la ayuda al precio del combustible, pero los ministros se comprometieron a llevar el asunto al Consejo de Ministros de la próxima semana.
La organización profesional NiT Hungary precisó que la devolución del impuesto especial sobre los carburantes y la cuestión de los peajes serán tratadas en la reunión gubernamental prevista para el 7 de octubre. Las asociaciones esperan recibir una respuesta oficial antes del 9 de octubre.
El diésel sigue por encima de los 700 forintos
El debate llega en un momento en que el precio medio nacional del diésel se mantiene en 709 forintos por litro, mientras que la gasolina de 95 octanos ronda los 636 forintos. Los precios no cambiaron al comenzar octubre, pero continúan claramente por encima de los niveles de hace un año.
Además, desde este 1 de octubre la Administración Nacional de Impuestos y Aduanas, NAV, elevó de 667 a 681 forintos por litro el precio de referencia del diésel que puede utilizarse para el cálculo de determinados gastos de combustible. Este valor no es el precio de venta en las gasolineras, pero sirve como referencia fiscal para empresas y trabajadores autónomos.

Qué reclaman los transportistas
Las organizaciones del sector piden un alivio temporal del coste del combustible, una revisión de los peajes y medidas para reducir gastos administrativos. También reclaman condiciones de competencia más homogéneas entre empresas húngaras y transportistas extranjeros que operan o atraviesan el país.
La MKFE sostiene que el aumento de costes ha colocado a numerosas empresas, especialmente pequeñas y medianas, en una situación financiera difícil. La asociación ha advertido que espera decisiones concretas en los próximos días y ha señalado que, si las negociaciones no producen resultados, el sector podría recurrir a formas legales de protesta. Esa advertencia corresponde a la posición de las organizaciones profesionales y no a una decisión ya adoptada.
Más controles en las carreteras
Otro resultado de la reunión fue el anuncio de controles más intensos sobre el transporte por carretera. Según NiT Hungary, Vitézy ordenó reforzar las inspecciones para detectar infracciones y prácticas que puedan distorsionar la competencia.
También se está revisando el sistema de restricciones a la circulación de camiones. Las organizaciones esperan propuestas concretas sobre este punto desde comienzos de octubre.
Por qué el problema va más allá de los camioneros
El transporte por carretera mueve una parte importante de los alimentos, productos industriales y bienes de consumo que circulan por Hungría. Cuando aumentan de forma prolongada el combustible, los peajes y otros costes operativos, las empresas intentan trasladar al menos una parte de ese incremento a sus clientes.
Eso no significa que cada subida del diésel se traduzca automáticamente en una subida equivalente de los precios en las tiendas. El efecto depende de los contratos, las distancias, el tipo de mercancía, la competencia y la capacidad de cada empresa para absorber costes. Pero una presión sostenida sobre el transporte puede terminar llegando a otros sectores de la economía.
Las próximas fechas: 7 y 9 de octubre
El próximo momento decisivo será la reunión del Gobierno del 7 de octubre. Allí deberá discutirse si se introduce algún mecanismo de apoyo al combustible, si se modifica el sistema de peajes o si se adoptan otras medidas para reducir los costes del sector.
Las asociaciones han fijado el 9 de octubre como fecha límite para recibir una respuesta oficial. Hasta entonces, no existe una ayuda nueva aprobada: lo que hay sobre la mesa son propuestas, negociaciones y el compromiso del Ejecutivo de estudiarlas.
Fuentes: MKFE, NiT Hungary, NAV y Holtankoljak.hu.