A pocos días de que la Universidad Eötvös Loránd de Budapest le dedique una gran jornada de homenaje y lo invista doctor honoris causa, László Krasznahorkai se prepara para un regreso público cargado de significado. Durante años, el Nobel húngaro mantuvo una relación distante y profundamente crítica con la Hungría gobernada por Viktor Orbán. Ahora vuelve a hablar ante el público de su antigua universidad en un país que acaba de cerrar aquella etapa política.

László Krasznahorkai atraviesa uno de esos momentos excepcionales en los que un escritor parece regresar simultáneamente a distintos lugares de su vida.
El pasado 8 de septiembre recibió en Alemania, de manos del presidente federal Frank-Walter Steinmeier, una de las más altas condecoraciones de ese país. Pocos días después volverá a la Universidad Eötvös Loránd (ELTE), donde concluyó sus estudios en 1983.
El regreso tiene una evidente carga simbólica. Krasznahorkai nunca ocultó su desacuerdo con el rumbo político de Hungría durante los años de Viktor Orbán y expresó en distintas ocasiones su preocupación por el populismo, la propaganda y el deterioro democrático. Ahora regresa a una Hungría políticamente diferente, tras el fin de la larga etapa de Orbán.
El próximo 17 de septiembre, la Facultad de Humanidades de ELTE celebrará en el renovado campus de Trefort-kert una jornada dedicada a su obra. Habrá lecturas, música, performances y una conversación pública entre Krasznahorkai y el historiador de la literatura Gintli Tibor. Ese mismo día será inaugurado el Krasznahorkai Olvasótér, un espacio de lectura que llevará su nombre.
Al día siguiente, 18 de septiembre, la universidad lo investirá doctor honoris causa, más de cuatro décadas después de que obtuviera allí su diploma.
No será un homenaje aislado. ELTE dedica 2026 a estudiar su obra desde perspectivas como la filosofía, el cine, la religión, la música y la literatura, y en noviembre está prevista además una conferencia internacional dedicada a su producción literaria.

Un Nobel y una pregunta
Krasznahorkai recibió el Premio Nobel de Literatura de 2025 por una obra que la Academia Sueca destacó por su carácter visionario y por reafirmar el poder del arte en medio de un mundo amenazado por el caos y la destrucción.
La definición resulta particularmente apropiada, porque entrar en sus novelas significa penetrar en mundos donde algo parece estar desmoronándose. Aparecen comunidades agotadas, individuos incapaces de comprender completamente lo que sucede a su alrededor, instituciones que ya no ofrecen seguridad y personajes que buscan algún orden dentro del caos. En ocasiones surgen también figuras que prometen una salida.
Leídas décadas después, esas historias plantean una pregunta inevitable. ¿Qué ocurre con una sociedad cuando el miedo y la desesperanza terminan convirtiéndose en terreno fértil para la manipulación y para quienes prometen salvarla?
No hace falta transformar a Krasznahorkai en un escritor político convencional para reconocer la actualidad de esa pregunta.
Sátántangó (Tango satánico): cuando aparece el salvador
Publicada originalmente en 1985, Sátántangó, conocida en español como Tango satánico, fue la primera novela de Krasznahorkai y continúa siendo una de las mejores puertas de entrada a su universo.
Nos encontramos ante una comunidad rural prácticamente deshecha. Sus habitantes viven atrapados entre la pobreza, el alcohol, la desconfianza y una profunda sensación de fracaso. Entonces aparece Irimiás, a quien algunos creían muerto, y regresa ofreciendo esperanza, organización y un posible futuro.
Quienes prácticamente habían dejado de creer en todo comienzan a creer en él.
La novela admite muchas lecturas, pero una resulta especialmente poderosa hoy. Krasznahorkai muestra la vulnerabilidad de una sociedad que ha perdido la confianza en sí misma frente a alguien que promete devolverle orden y esperanza. Irimiás no necesita conquistar aquella comunidad mediante la fuerza. Le basta con comprender sus frustraciones, temores y deseos.
Ahí reside una de las inquietudes que atraviesan la obra de Krasznahorkai. El poder no siempre llega imponiéndose desde afuera. A veces encuentra la puerta abierta entre quienes necesitan desesperadamente creer.

Az ellenállás melankóliája (Melancolía de la resistencia): miedo, caos y poder
Si Sátántangó (Tango satánico) plantea la aparición del supuesto salvador, Az ellenállás melankóliája, publicada en 1989 y conocida en español como Melancolía de la resistencia, lleva todavía más lejos la reflexión sobre el miedo colectivo.
Un extraño circo llega a una pequeña ciudad húngara transportando como principal atracción el cadáver de una gigantesca ballena. También aparece una figura misteriosa conocida como el Príncipe. Alrededor de ellos comienzan a crecer el rumor, la tensión, el desorden y finalmente la violencia.
Nuevamente Krasznahorkai evita ofrecernos explicaciones cómodas. Lo importante no es solamente quién provoca el caos, sino qué sucede dentro de una sociedad cuando las personas dejan de comprender el mundo que las rodea. El miedo busca explicaciones, el desorden alimenta la necesidad de seguridad y esa necesidad puede terminar justificando formas de poder que antes habrían parecido inaceptables.
Por eso esta novela, escrita antes de la caída del sistema comunista húngaro, puede leerse hoy mucho más allá de aquel contexto histórico. Deja abierta una pregunta que continúa siendo extraordinariamente contemporánea: ¿es el autoritarismo el que produce el miedo o puede ser también el miedo el que prepare a una sociedad para aceptarlo?

Mucho más que política
Reducir a Krasznahorkai al análisis del poder sería, sin embargo, empobrecer su obra. Su literatura también está obsesionada con la belleza, el arte, la espiritualidad, el viaje, la destrucción y la búsqueda de algún significado en un mundo aparentemente condenado al desorden.
En Háború és háború, publicada en español como Guerra y guerra, un archivista descubre un manuscrito que considera extraordinario y emprende una misión casi delirante para preservarlo. En Seiobo járt odalent, conocida en español como Y Seiobo descendió a la Tierra, Krasznahorkai explora el arte, la belleza y la creación a través de diferentes épocas y culturas. Y en Herscht 07769, publicada en español con el mismo título, regresa a una Europa contemporánea donde bajo la aparente normalidad aparecen el extremismo, la violencia, la descomposición social y una creciente sensación de amenaza.
Son libros muy diferentes, pero existe un hilo que los une. Frente al caos, Krasznahorkai continúa preguntándose qué puede salvar al ser humano. A veces la respuesta parece ser nada. Otras veces, quizá, el arte.
Krasznahorkai y nuestro tiempo
Existe siempre un peligro cuando leemos a un gran escritor desde la actualidad: convertir sus novelas en simples comentarios sobre nuestras propias preocupaciones. Krasznahorkai merece algo mejor.
Sus personajes y sus mundos no pueden reducirse a Viktor Orbán, Donald Trump, Vladimir Putin ni a ningún dirigente concreto, y sus novelas tampoco son manuales sobre dictaduras. Pero precisamente porque su literatura supera cualquier coyuntura política, permite reconocer mecanismos que atraviesan épocas y sistemas distintos.
En sus libros reaparecen el miedo, la propaganda, la soledad, la pérdida de confianza entre las personas, el deseo de pertenecer y la seducción de quienes ofrecen respuestas sencillas a sociedades profundamente confundidas. También aparece esa vieja tentación humana de entregar una parte de la libertad a cambio de seguridad. Frente a todo ello persisten el individuo, la belleza y la creación.
Son preguntas nacidas en una Europa Central marcada por el comunismo y por las heridas del siglo XX, pero difícilmente pueden considerarse exclusivamente húngaras. En un mundo donde las democracias vuelven a discutir sus propios límites, donde la guerra ha regresado a Europa y donde en numerosos países reaparece la tentación de los liderazgos autoritarios, Krasznahorkai adquiere una resonancia que probablemente ni siquiera podía imaginar cuando comenzó a escribir Sátántangó (Tango satánico).

Volver a la universidad
Por eso el homenaje que ELTE prepara para los días 17 y 18 de septiembre tiene algo de regreso simbólico.
Krasznahorkai estudió allí entre 1977 y 1983. Ahora vuelve convertido en uno de los escritores húngaros más reconocidos internacionalmente y en premio Nobel de Literatura.
Durante la jornada se leerán fragmentos de sus obras, Sátántangó (Tango satánico) será escuchado en varios idiomas y profesores, escritores, artistas y estudiantes se acercarán desde distintas disciplinas a un universo literario que continúa generando interpretaciones. Al día siguiente recibirá el doctorado honoris causa.
Pero acaso la mejor manera de celebrar a Krasznahorkai siga siendo la más sencilla: abrir uno de sus libros y comenzar a hacerse preguntas.
Porque detrás de sus frases interminables, de sus pueblos lluviosos, sus personajes desesperados, sus ballenas gigantescas y sus falsos profetas aparece una interrogante que atraviesa buena parte de su literatura: ¿qué hacemos los seres humanos cuando sentimos que el mundo que conocíamos comienza a derrumbarse?
Cuatro décadas después de Sátántangó (Tango satánico), todavía estamos buscando la respuesta.